viernes, 25 de noviembre de 2022

Editorial: "Adaptación al deporte versus miocardiopatías: ¿Cómo distinguirlas?"

 

Adaptación al deporte versus miocardiopatías: ¿Cómo distinguirlas?


Dra. Flavia Bilancieri. 
Medica Cardióloga.
Staff del servicio de ecocardiografía del Sanatorio Diagnóstico y Diagnóstico por Imágenes Junín


El entrenamiento físico se asocia con una serie de cambios morfológicos y funcionales que, en muchos casos, son similares a formas incipientes de miocardiopatías. Las técnicas de imagen como el ecocardiograma y la resonancia magnética permiten evaluar los cambios estructurales y funcionales del corazón de deportista.

La importancia de conocer estos cambios radica en poder diferenciar formas incipientes de cardiopatía de cambios adaptativos al deporte para prevenir el riesgo potencial que una cardiopatía tendría en un deportista.

Las técnicas de imagen en el estudio del corazón del deportista

La American Heart Association (AHA), American CollegeofCardiology (ACC) y la American Collegeof Sport Medicine (ACSM) en su consenso del 2015 y las Guías de Cardiología del Deporte de la ESC de 2020 establecen la necesidad de realizar un estudio de screening de enfermedad cardiovascular en los participantes en deportes de competición. El examen cardiológico básico sugerido consiste en: valoración de antecedentes, actividad deportiva realizada, exploración física y electrocardiograma. Ante la sospecha de cardiopatía se aconseja realizar un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo máxima.

La ecocardiografía resulta una técnica de primera elección (disponible, inocua y de bajo costo). El hallazgo más característico es el incremento del tamaño de las cuatro cavidades. El grado de dilatación va a depender del tipo de ejercicio y el nivel de entrenamiento.

Respecto a la función sistólica (FEVI), si bien no parece haber diferencias significativas entre deportistas y controles, la FEVI suele estar en el límite inferior de la normalidad. Con el incremento de la capacidad funcional, se produce un aumento de los volúmenes ventriculares y una disminución de la FEVI medida por 3D con valores medios del 52%. Se han descrito valores de FEVI ligeramente deprimidas (en torno al 47%) en deportistas sanos en las primeras fases del entrenamiento, con ventrículos pequeños, que parece justificarse por la presencia de cierto grado de asincronía intraventricular. Este hallazgo no parece tener ninguna repercusión en la capacidad funcional ni tiene implicaciones patológicas. La presencia de disfunción diastólica debe hacernos sospechar en una posible patología.

El ventrículo derecho (VD) es probablemente de lo más difícil de valorar en el corazón de deportista. El hallazgo más característico en sujetos entrenados es la dilatación del VD. No parece haber diferencias significativas cuando se compara la función sistólica y diastólica con grupos controles. Las aurículas de los deportistas suelen ser de mayor tamaño, con un punto de corte para la AI de 35,8 ml/m2 y de 23 cm2 para la AD. El tamaño de la raíz aortica no suele modificarse.

El aspecto más debatido en los deportistas es la presencia de HVI. La presencia de grados leves o moderados se consideran fisiológicos, con una prevalencia global de 10% (espesores > 13 mm sólo en 2%). Los parámetros de deformación miocárdica evaluados mediante speckle trackinghan sido estudiados, aunque con resultados algo dispares. Esto puede justificarse por los distintos equipos comerciales empleados, el tipo de deporte y nivel de entrenamiento. Los datos apuntan a que los deportistas no deben tener valores de strain longitudinal global (SLG) muy diferentes a los de la población control. Se ha establecido como punto de corte un SLG >-15 como dato de anormalidad en esta población.



Resonancia cardiaca

La RMC es de gran ayuda en el diagnostico diferencial con algunas miocardiopatías debido a su capacidad para la caracterización tisular del miocardio. Mediante el empleo de las distintas secuencias, es capaz de detectar la presencia de grasa, edemay, tras la administración de gadolinio, detectar fibrosis de reemplazo. Las llamadas técnicas de mapeo se puede ver alteradas cuando cambia la composición del tejido miocárdico y son capaces de detectar la presencia de fibrosis y edema difuso. La secuencia de mapeo T1 tras contraste permite el cálculo del llamado espacio extracelular, de gran utilidad en el estudio del sujeto entrenado. Las secuencias de sangre blanca además del cálculo de los volúmenes y FE de ambos ventrículos o el tamaño de las aurículas nos permiten valorar el espesor miocárdico, la presencia de alteraciones morfológicas, trabeculación y contractilidad.

La fibrosis es probablemente el parámetro de mayor utilidad para hacer el diagnostico diferencial entre cambios adaptativos fisiológicos o una miocardiopatía incipiente. Se han descrito 3 patrones de realce tardío:1) Zona de realce tardío en el septo inferior medio, en el punto de inserción del VD. Este patrón puede encontrarse en 20-30% de los deportistas y no tiene trascendencia clínica; 2) Zona de realce localizada en la cara inferolateral basal y media, intramiocárdico o subepicárdico que puede estar en relación con miocarditis previa que cursó asintomática. Si es pequeña, no se asocia con arritmias ventriculares o síntomas, pero aquellas de mayor tamaño forma una estría subepicárdica y se correlaciona con síntomas y arritmias ventriculares a largo plazo. Este tipo de realce debe ser valorado con cautela y no debe ser considerado como hallazgo incidental; 3) Realce tardío de localización subendocárdica y consistente con infartos silentes, descrita en deportistas veteranos.

Diagnostico diferencial

En la mayor parte de los casos las dudas surgen con la miocardiopatía hipertrófica (MCH), la cardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (MCA), la miocardiopatía no compactada (MNC) y la miocardiopatía dilatada (MCD).

Miocardiopatía hipertrófica

La historia clínica y la exploración ayudan poco en el diagnóstico diferencial cuando el deportista se encuentra asintomático. El ECG está alterado en el 95% de los casos de MCH (ondas T negativas profundas en cara lateral o inferior-lateral, depresión del segmento ST, ondas Q patológicas). El ecocardiograma es la técnica de imagen de primera línea. Debe sospecharse cuando los espesores se encuentren entre 13-15 mm, siendo altamente probable el diagnóstico de MCH cuando sean>15 mm de manera inexplicada. La hipertrofia fisiológica del VI en el deportista suele presentar una distribución más simétrica y homogénea. La FEVI la MCH suele estar conservada o aumentada. Los parámetros de función diastólica y de deformación miocárdica pueden estar alterados, aunque en ocasiones pueden resultar normales en los deportistas con MCH, especialmente en los practicantes de deportes de resistencia aeróbica. La RMC permite una mejor evaluación de la morfología cardiaca, sobre todo de aquellos segmentos que presentan una pobre ventana focal con el ETT. En la MCH existen dos tipos básicos de fibrosis, uno por sustitución producida posterior a la necrosis de los cardiomiocitos y su estudio se realiza mediante el realce tardío con gadolinio (RTG). El otro tipo es la intersticial, que puede valorarse con los mapas de secuencias T1, técnica que deriva en un mejor entendimiento de la progresión y en una mejor estratificación del riesgo en la MCH. 

El desacondicionamiento (retirada temporal de la práctica deportiva) durante un periodo aproximado de 3-4 meses es un método propuesto para algunos pacientes seleccionados con MCH, con el fin de comprobar la regresión de los espesores del VI. Esta disminución podría llegar a ser completa en aquellos que realizan una restricción absoluta. No ocurre lo mismo con el diámetro del VI, siendo posible que persista aumentado hasta en un 22% tras años de desacondicionamiento.



Miocardiopatía arritmogénica

La MCA es una enfermedad genética del músculo cardíaco que se caracteriza por la sustitución del miocardio por tejido fibroadiposo y aparición de AV potencialmente mortales. Aunque la prevalencia es relativamente baja es una causa frecuente de muerte súbita en individuos jóvenes deportistas.

El ECG puede ser normal en las fases iniciales y cuando se aprecian anomalías preceden normalmente a los hallazgos estructurales, siendo las más frecuentes las anormalidades de la repolarización (inversión de la onda T en V1 y V3), trastornos de la conducción y despolarización (presencia de BIRD, prolongación del QRS más de 110 ms en V1 y ondas épsilon).

Su diagnóstico se basa en criterios, los cuales resultan complicados en fases iniciales debido a ser indetectables o mínimos en el ETT. La RMC resulta útil para la caracterización tisular y la posible presencia de RTG.

Miocardiopatía no compactada

La MCNC del VI se caracteriza por un aumento anómalo de trabeculaciones prominentes en el endocardio, generalmente asociado a cierta disfunción del VI. En un porcentaje importante de deportistas asintomáticos (cercano al 8%) se cumplen criterios de MCNC, con un pronóstico incierto.

Las anomalías más comunes del ECG incluyen la inversión de la onda T (frecuentemente en derivaciones inferolaterales). La depresión del segmento ST o la presencia de BCRI es también más común en pacientes con MCNC que en deportistas. La validación de los criterios diagnósticos actuales sigue siendo cuestionada y se encuentran basados en la alta relación de la capa no compactada respecto a la compactada, ya sea en ETT (relación> 2) o en RMC (> 2,3). Otros datos que apoyan su diagnóstico son una función sistólica deprimida (< 50%), disfunción diastólica y el adelgazamiento de la capa compactada (espesor <8 mm en el ETT medido en sístole).

Ante un deportista con hipertrabeculación del VI y un ECG anormal y/o función del VI levemente reducida, o con antecedentes familiares positivos se debe completar el estudio con una evaluación completa que incluya RMC y ecocardiografía de esfuerzo para evaluar la respuesta del VI al ejercicio y monitorización con Holter para determinar la presencia de arritmias.



Miocardiopatía dilatada

La MCD se caracteriza por disfunción sistólica del VI o biventricular con o sin dilatación que no se explican por otras causas. El ECG puede ser normal o presentar voltajes altos y desviación del eje. En cuanto al ETT, si evaluamos una de las mayores series estudiadas de deportistas de élite en nuestro país, observamos que en varones tan sólo aproximadamente un 5% presentan dilatación telediastólica del VI >63 mm, mientras que deportistas femeninas este porcentaje se encuentra con una dimensión ventricular >56 mm. Por otro lado, una FEVI levemente reducida (45-50%) en un deportista con el VI dilatado no debería considerarse siempre “a priori” simplemente como una adaptación cardiológica al deporte (sobre todo en el caso de que este crecimiento no sea armónico entre cavidades). La evaluación de la función del VI durante el ejercicio puede orientarnos hacia un diagnóstico más preciso, ya que el no aumento de la FEVI por encima del 10% en el máximo esfuerzo sugeriría una condición patológica más que una adaptación. La reducción del strain longitudinal global (SLG) no ha demostrado ser un buen discriminador entre la adaptación cardiológica al deporte vs MCD. La RMC es una herramienta muy importante tanto para el diagnóstico diferencial como para la estratificación de riesgo. La presencia de RTG, especialmente la distribución en la pared media de la cara inferolateral se ha asociado con un mayor riesgo de arritmias ventriculares (AV) y MS cardiaca. A su vez, la técnica de T1 mapping también ha mostrado resultados muy esperanzadores a la hora de realizar el diagnóstico diferencial. El riesgo de MS en la MCD es del 2-3% anual y aumenta con una FE más baja y una clase NYHA más alta.

 Conclusiones

En la actualidad se estima que la incidencia de la MSC en deportistas de competición varía entre casi 1/millón a 1/5.000 deportistas al año. Las diferencias en las estimaciones actuales se deben principalmente a la diversidad de las metodologías de estudio y las comparaciones entre poblaciones heterogéneas. Las tasas de incidencia son siempre mayores en deportistas varones que en las mujeres, con un riesgo relativo que oscila de 3:1 a 9:1.

La MSC de deportistas jóvenes generalmente tiene causa en una cardiopatía estructural genética o congénita. Sin embargo, la MSC inexplicada con autopsia negativa, también conocida como síndrome de muerte súbita arrítmica, se notifica en autopsias en hasta el 44% de las presuntas MSC dependiendo de la población de estudio. En deportistas jóvenes aparentemente sanos, la prevalencia de cardiopatías asociadas con MSC es aproximadamente del 0,3%.

En la evaluación inicial del deportista se recomienda, además de la valoración de los antecedentes y exploración física, la realización de un electrocardiograma de reposo. Se sugiere adicionalmente un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo ante la sospecha de cardiopatía de base. Ante hallazgos patológicos o sugestivos de cardiopatía estructural se debe continuar la evaluación mediante RMC con gadolinio, siendo su utilidad ampliamente demostrada en estos casos.


Referencias

Artículo de revisión 01: "Adaptación al deporte versus miocardiopatías ¿cómo distinguirlas?. Pág 5- 16. Revista de ecocardiografía práctica y otras técnicas de imagen cardíaca. Vol. 5. Núm. 2. Agosto 2022. Cuatrimestral. ISSN 2529-976X

jueves, 3 de noviembre de 2022

Editorial: "The MASTER DAPT TRIAL (Management of High Bleeding Risk Patients Post Bioresorbable Polymer Coated Stent)"

 The MASTER DAPT TRIAL

(Management of High Bleeding Risk Patients Post Bioresorbable Polymer Coated Stent)


Dr. Picech Adrián
Médico Cardiólogo
Staff del Servicio de Ecocardiografia del Sanatorio Diagnostico
Coordinador Unidad Coronaria del Sanatorio Diagnostico


Introducción

La duración de la terapia antiplaquetaria luego de una angioplastia coronaria en pacientes con síndrome coronario agudo/crónico y alto riesgo de sangrado (HBR), continua siendo un tema de debate.
El objetivo del estudio fue investigar la seguridad y eficacia de un tratamiento antiplaquetario abreviado en dicha población.

Métodos
Fueron randomizados 4579 pacientes con alto riesgo de sangrado que se sometieron a angioplastia con Stent (stent biodegradable ultimaster), luego de un mes de doble terapia antiplaquetaria (DAPT) a tratamiento abreviado (2,295 pacientes) vs tratamiento no abreviado (2,284 pacientes).
La edad media fue de 76 años(± 8.7 años), 33.6% eran diabéticos y 36.4 estaban bajo tratamiento anticoagulante.
En la rama de tratamiento abreviado, 914 pacientes habían presentado IAM en los últimos 12 meses previos a la randomización, y 1381 no lo habían tenido. En la rama de tratamiento no abreviado, el numero correspondiente fue de 866 y 1418 pacientes respectivamente.



Resultados
Los eventos clínicos adversos totales (Net adverse clinical events) y eventos adversos mayores (MACCE)  incluían; mortalidad global, IAM, ACV o Sangrado Mayor (BARC 2,3 o 5). 
En pacientes con infarto previo; eventos adversos mayores, cardiovasculares y cerebrales, se presentaron en el 7.6% de los pacientes de la rama de tratamiento abreviado vs 8.7% de la rama no abreviada. Con respecto a eventos de sangrado (clasificación BARC 2,3 O 5) ocurrieron en el 6.2% de la rama abreviada vs 9.3% de la rama no abreviada.
En pacientes sin infarto previo; eventos adversos mayores, cardiovasculares y cerebrales, se presentaron en el 5% de los pacientes de la rama de tratamiento abreviado vs 4.5 % de la rama no abreviada. Con respecto a eventos de sangrado (clasificación BARC 2,3 O 5) ocurrieron en el 6.7% de la rama abreviada vs 9.4% de la rama no abreviada. 
Las tasas de eventos fueron mayores en el subgrupo de pacientes con IAM previo.

Discusión
La estrategia abreviada no se asoció a una tasa mayor de eventos isquémicos en pacientes con alto riesgo de sangrado, tanto en pacientes con o sin infarto de miocardio agudo o reciente. 
En pacientes con alto riesgo de sangrado, suspender la doble antiagregación luego de un mes, redujo de manera significativa la tasa de sangrados clínicamente relevantes. 
Estos resultados demuestran que es seguro y beneficioso suspender la doble terapia antiagregante luego de un mes,  en pacientes con o sin infarto de miocardio agudo o reciente (en los cuales se utilizó angioplastia con stent biodegradable ultimaster) y alto riesgo de sangrado.

Limitaciones del estudio
El subgrupo de pacientes con Infarto de miocardio agudo/reciente presentó un mayor porcentaje de pacientes con síndromes coronarios sin elevación (NSTEMI 65.1% vs STEMI 29.9%) lo cual limita la interpretación en pacientes con STEMI.
Dicho estudio incluyó a pacientes que solamente recibieron angioplastia coronaria con stent biodegradable ultimaster, por lo que los resultados del mismo no pueden extrapolarse a pacientes que recibieron intervenciones con otro tipo de stents.
El estudio incluyó pacientes con síndromes coronarios agudos y crónicos, dos entidades diferentes,con escenarios distintos en términos de riesgos isquémicos y hemorrágicos.
Las opciones del tipo de inhibidor de P2Y12 para la doble terapia antiplaquetaria y el tipo de monoterapia después de la interrupción de la terapia antiplaquetaria dual quedaron a criterio del investigador.
El fármaco más frecuente, en el grupo de terapia estándar, y la monoterapia más utilizada en el grupo de terapia abreviada, fue el clopidogrel.

Conclusión
En pacientes con riesgo hemorrágico elevado sometidos a intervención percutánea con Stentultimaster, la terapia de doble antiagregación abreviada se mostró no inferior para eventos adversos netos y eventos adversos cardíacos y cerebrales; y superior para el objetivo de eventos adversos hemorrágicos, sin incremento de eventos isquémicos.
Pese a algunas limitaciones del estudio, el mismo nos permite pensar que en pacientes con bajo riesgo de eventos isquémicos y alto riego de eventos hemorrágicos, la utilización de un stent de endotelización rápida sumado a una doble antiagregación plaquetaria abreviada puede ser una buena alternativa terapeútica.




Referencias
Journal of the American College of Cardiology
Volume 80, Issue 13, 27 September 2022, Pages 1220-1237

jueves, 6 de octubre de 2022

Editorial: "Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección levemente reducida: desde el diagnóstico hasta el tratamiento. Brechas y dilemas en la práctica clínica actual"

Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección levemente reducida: desde el diagnóstico hasta el tratamiento. Brechas y dilemas en la práctica clínica actual

Dr. Castoldi Mariano Andrés
Coordinador UCO Sanatorio Esperanza
Investigador en Centro de Investigaciones Clínicas del Litoral


Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2016clasificaron la Insuficiencia Cardíaca (IC) de acuerdo con la fracción de eyección (FE) del Ventrículo Izquierdo(VI) en tres subtipos: IC con FE preservada (ICFEp; FEVI ≥ 50%), IC con FE reducida (ICFEr; FEVI < 40%), y la IC con FE de rango medio (ICFErm; LVEF 40–49%)que representa alrededor del 20 % de la población total en los registros de IC.

Según las guías de la ESC de 2021, el diagnóstico de ICFErm se basa en: (1) una disminución de la FEVI entre el 41-49 % y (2) la presencia de síntomas y signos clínicos de IC. La presencia de anomalías cardíacas estructurales y/o funcionales (hipertrofia del VI y/o agrandamiento de la aurícula izquierda y/o disfunción diastólica) y un valor de NTproBNP o BNP elevado sirven como criterios auxiliares y hacen más probable el diagnóstico.

Aunque se simplifican los criterios diagnósticos de ICFErm, este enfoque presenta algunos inconvenientes importantes, ya que en la práctica clínica el diagnóstico de IC se realiza principalmente en base a una única evaluación ecocardiográfica de la FEVI, en tanto los parámetros de la función cardíaca son dinámicos y están influenciados tanto por la condición de carga como por la frecuencia cardíaca, la presencia de Fibrilación Auricular, disincronía en la contracción ventricular, o en pacientes con anomalías de la motilidad regional.

Entendiendo la compleja fisiopatología de la ICFErm

La fisiopatología de la IC es compleja y hay un espectro de fenotipos de IC superpuestos a lo largo de todos los rangos de FEVI, donde cada fenotipo de IC es el resultado de una trayectoria específica del paciente. Los fenotipos clínicos de ICFErm representan una interacción entre los cambios estructurales y funcionales del corazón, que son desencadenados por factores de riesgo específicos e influenciados por los modificadores de la enfermedad, así como por las comorbilidades.

Cuando se introdujo la clasificación de la IC basada en la FEVI, en general se aceptó que ICFEr representaba "IC sistólica" y la ICFEp "IC diastólica", mientras que la ICFErm se sugirió como el grupo intermedio con disfunción sistólica leve, pero también con características de disfunción diastólica. Sin embargo, en pacientes con IC la disfunción sistólica y diastólica frecuentemente coexisten independientemente de la FEVI. Por lo tanto, la FEVI es un marcador de grupos de IC más que una explicación de su fisiopatología. En la patogenia de todos los subgrupos de IC intervienen mecanismos fisiopatológicos subyacentes similares, como la disfunción endotelial, la lesión de los cardiomiocitos, la fibrosis miocárdica y la activación neurohumoral.

Existen muchas características clínicas que son compartidas entre ICFEr, ICFEp e ICFErm, y hay pocos factores de riesgo y comorbilidades que predicen de manera diferente los subgrupos de IC. En general, la ICFErm se asemeja a la ICFEr en términos de etiología, mientras que en cuanto a las comorbilidades es similar a la ICFEp. La etiología subyacente más común de ICFErm es la enfermedad coronaria (hasta el 66%), similar a ICFEr, y los nuevos eventos isquémicos tienen más probabilidades de llevar a un empeoramiento de la FEVI y a la transición a ICFEr con el tiempo.

ICFErm: ¿entidad distinta o fase de transición?

La clasificación de la IC basada en la FEVI influyó en cómo percibimos la ICFErm, que surgió como un nuevo tipo de IC y se investigó como un síndrome separado. Sin embargo, existe numerosa evidencia que demuestra que, más que ser una entidad específica, la ICFErm es una fase de transición entre la ICFEr y la ICFEp o viceversa, y en el seguimiento, poco más de un tercio de los pacientes clasificados inicialmente como ICFErm permanecen en esa categoría, mientras que un tercio evoluciona a ICFEp y el 25% a ICFEr.

Aunque una evaluación inicial de la FEVI sigue siendo la clave de la clasificación de la IC y guía el manejo del paciente, las evaluaciones seriadas de la FEVI a lo largo del tiempo son cruciales para reclasificar la IC y modificar su tratamiento.

Un panel de expertos de JACC propuso una nueva clase IC con FEVI recuperada que incluye lo siguiente: (1) documentación de una FEVI disminuida < 40 % al inicio del estudio; (2) ≥ 10 % de mejora absoluta en la FEVI; y (3) una segunda medición de FEVI > 40%. La identificación de estos pacientes tiene importantes implicaciones clínicas, ya que tienen un mejor pronóstico en comparación con otros subgrupos de IC. Si bien los pacientes con ICFErm no deben considerarse ni biológica ni clínicamente sinónimos de pacientes con IC con FE recuperada, es probable que parte de los pacientes con ICFErm tengan efectivamente IC con FE recuperada.

Opciones de tratamiento para la ICFErm:

En ausencia de ensayos clínicos específicos en ICFErm las guías de la ESC de 2016 sugirieron que el tratamiento para la ICFErm debería ser igual al de la ICFEp, ya que los datos provienen principalmente de pacientes en el rango de menor FEVI de estudios de ICFEp. Sin embargo, análisis de subgrupos de diferentes ensayos clínicos mostraron que los pacientes con ICFErm pueden beneficiarse de la terapia de bloqueo neurohormonal. En consecuencia, en las guías de la ESC de 2021 se propuso un tratamiento similar al de los pacientes con ICFEr. Son recomendaciones de clase 2bpara IECA, ARA II, ARM, ARNI y betabloqueantes, tanto en las guías AHA/ACC como en las de la ESC; y de acuerdo a los resultados de los ensayos con inhibidores del cotransportador de sodio/glucosa 2, las guías AHA/ACA 2022 los recomiendan en pacientes con ICFErm en clase 2a.

Los diuréticos tienen una recomendación de clase 1 para pacientes con ICFErm y congestión con el fin de aliviar los síntomas.

A diferencia de la ICFEr, el tratamiento con dispositivos no es eficaz en ICFErm. Las excepciones son los pacientes con FEVI 40-50% y una miocardiopatía específica. Sin embargo, en estos pacientes la indicación se basa en factores de riesgo específicos de muerte súbita y no en la FEVI.

Los análisis post hoc del ensayo ISCHEMIA mostraron que el abordaje invasivo (revascularización) se asoció con mejores resultados en comparación con una estrategia conservadora en pacientes con isquemia al menos moderada y FEVI del 35-45 %.

Debe prestarse especial atención a los factores causantes de IC potencialmente reversibles que se asocian con la recuperación de la función del VI y el remodelado inverso (enfermedad tiroidea, cardiotoxinas, control del ritmo o de la frecuencia cardíaca). Además, el tratamiento eficaz de las comorbilidades no cardiovasculares puede ser un factor clave para mejorar el resultado clínico.

Otro dilema potencial es continuar el tratamiento para la insuficiencia cardíaca en la IC con FE recuperada. Alrededor del 40 % de los pacientes con FE recuperada tiene un empeoramiento de la IC dentro de los 6 meses posteriores a la retirada gradual del tratamiento farmacológico de la IC. Además, la retirada del tratamiento provoca un remodelado adverso rápido, incluso entre pacientes que no recayeron. Por lo tanto, en pacientes con IC con FE recuperada, el tratamiento iniciado durante la etapa de ICFEr o ICFErm debe continuarse.

Conclusión

La ICFErm es un síndrome clínico con una variedad de factores de riesgo contribuyentes, comorbilidades y manifestaciones fenotípicas; que sigue siendo un desafío para el diagnóstico y el tratamiento a pesar de los avances recientes en los mecanismos fisiopatológicos y las nuevas opciones de tratamiento para los pacientes con IC.

Aún existen incertidumbres en torno al tratamiento de la ICFErm. Los escasos datos provienen de ensayos basados ​​en la definición clásica de grupos de IC, y muestran limitaciones para definir fenotipos de pacientes individuales. Se requieren estudios aleatorizados que determinen si la terapia IC existente es efectiva en pacientes con ICFErm.



Referencias: 
Heart Failure Reviews https://doi.org/10.1007/s10741-022-10267-1 

jueves, 22 de septiembre de 2022

Editorial: "Benefit of Early Revascularization Based on Inducible Ischemia and Left Ventricular Ejection Fraction."

 Benefit of Early Revascularization Based on Inducible Ischemia and Left Ventricular Ejection Fraction.

Dra. Barceló Andrea
Médica Cardióloga.

Introducción

La utilidad de la revascularización precoz entre pacientes con isquemia miocárdica ha sido sujeto de estudios observacionales y ensayos clínicos randomizados. Sin embargo, muchos de estos estudios han sido realizados entre pacientes con función ventricular izquierda normal. Es necesario esclarecer el beneficio potencial de la revascularización miocárdica precoz entre pacientes con disfunción ventricular izquierda. Su importancia radica en dos factores: el incremento proporcional de eventos cardíacos y mortalidad por todas las causas asociado a la disminución de la función sistólica, y las altas tasas de isquemia entre pacientes con mala función. En este estudio se evalúa la relación entre isquemia miocárdica, mortalidad y el tipo de tratamiento (médico vs. revascularización precoz), en una extensa cohorte de pacientes sometidos a SPECT desde el año 1998 al año 2017, con estratificación de pacientes acorde a la Fracción de Eyección Ventricular Izquierda (FEVI).

Métodos

Se identificaron 52853 pacientes consecutivos sometidos a un SPECT desde 1998 a 2017, 43443 pacientes fueron incluidos en la población final. La información demográfica fue obtenida al momento del test e incluyó edad, sexo, síntomas, factores de riesgo, índice de masa corporal, medicación y enfermedad coronaria previa (infarto de miocardio o revascularización previa). Los datos de la revascularización fueron recolectados prospectivamente e incluyó pacientes que fueron sometidos a Angioplastia o Cirugía de Revascularización en los primeros 90 días después del test. Se realizó SPECT de reposo/esfuerzo o farmacológico según protocolos estandarizados, con interpretación visual semicuantitativa de cada segmento miocárdico. Los porcentajes de isquemia miocárdica fueron considerados como: menor a 5%, 5 a 9%, 10 a 14% y más de 15% como sin isquemia, leve, moderada y severa, respectivamente. La FEVI fue medida con Gated Spect. La media de seguimiento fue de 11.4 años y la mortalidad fue analizada con el uso de registros internos del hospital. Se utilizó una puntuación de propensión para ajustar la no aleatorización a la revascularización, seguida de un modelo multivariado de Cox, ajustado para la puntuación de propensión y las variables clínicas para predecir la mortalidad por todas las causas.

Resultados

43443 pacientes fueron incluidos con una edad media de 62 ± 13.4 años, 55.8% hombres. Comparado con el grupo de tratamiento médico, los pacientes sometidos a revascularización precoz fueron más añosos, más hombres, con enfermedad coronaria conocida, angina típica, hipertensión arterial, hipercolesterolemia y diabetes. También tuvieron mayor frecuencia de isquemia, escara miocárdica, dilatación transitoria y mala función del VI. La frecuencia de isquemia inducible varió sustancialmente en relación a la fracción de eyección de reposo y la presencia o ausencia de angina típica: desde 6.7% entre pacientes con FEVI >55% y sin angina, hasta 64% entre aquellos con FEVI <45% y angina típica. Durante una media de seguimiento de 11.4 años el 28.8% de los pacientes fallecieron, lo que representa una mortalidad anual del 3%.

Entre los pacientes bajo tratamiento médico hubo un incremento en la mortalidad asociada al incremento de la isquemia miocárdica desde un 2.6% por año entre los pacientes sin isquemia, hasta un 7, 3% por año entre los pacientes con isquemia severa. La revascularización precoz se asoció con una reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas en pacientes con más de 8.1% de isquemia miocárdica, tanto en aquellos con buena o mala función; y no hubo diferencias entre pacientes con isquemia leve o sin ella. Entre los pacientes con FEVI > al 45% la revascularización precoz se asoció a una reducción del riesgo de mortalidad por todas las causas en aquellos con isquemia severa. En el subgrupo con FEVI <45% se redujo la mortalidad tanto con isquemias moderadas o severas. Con respecto a la evaluación temporal y a los cambios en el tratamiento desde el 1998 al 2017, se observó que la asociación entre la revascularización miocárdica con la potencial reducción del riesgo de mortalidad con el incremento de la isquemia, fue sostenido entre los distintos períodos evaluados.



Discusión

Luego de la introducción de los estudios de estrés con radionúclidos en el 1970, fueron muy utilizados para guiar cuáles pacientes se van a beneficiar de una revascularización miocárdica, basado en la evidencia de una relación entre la isquemia inducible y los eventos cardíacos, y en la presunción de que la revascularización, al reducir la isquemia, puede reducir también eventos. Un estudio observacional de Hachamovitch et al, evaluó más de 10 mil pacientes sometidos a SPECT de 1991 a 1997, concluyó que la revascularización precoz se asocia a disminución de la mortalidad entre pacientes con isquemia moderada a severa. Sin embargo, no hubo diferencias en los resultados entre pacientes con enfermedad coronaria estable que fueron prospectivamente randomizados a revascularización precoz vs. tratamiento médico en dos grandes estudios (COURAGE y BARI 2D). El reciente estudio ISCHEMIA no encontró diferencias entre la revascularización miocárdica vs. tratamiento médico a través de una larga cohorte de pacientes con moderada y severa isquemia miocárdica. Sólo hubo hallazgos escasos y contradictorios que emanan de los subanálisis de dos estudios: STICH e ISCHEMIA trial. Entre los pacientes del ISCHEMIA trial con una historia de insuficiencia cardíaca o disfunción ventricular, se observó una mayor supervivencia y disminución de eventos entre aquellos pacientes sometidos a revascularización.

La Figura 1 enfatiza la contradicción entre los estudios clínicos con pacientes randomizados a revascularización y tratamiento médico, y el resultado de cinco largos estudios observacionales, incluido el presente. Un punto crucial es la conocida efectividad en reducir eventos del tratamiento médico óptimo basado en guías clínicas usado en el estudio ISCHEMIA. Además, es posible que hayan tenido un sesgo de selección de pacientes de bajo riesgo que no reflejan adecuadamente el nivel de riesgo asociado con isquemia moderada a severa en la práctica rutinaria. Con respecto a las limitaciones de este estudio, no se reunió información acerca de la intensidad y optimización del tratamiento médico luego del test, ni de otras variables que pueden haber influido en los resultados (revascularización completa, extensión de la enfermedad coronaria, y cambios en la carga isquémica). Tampoco se evaluaron endpoints cardiovasculares específicos.

El ISCHEMIA enfatiza la necesidad de continuar estudios teniendo en cuenta el beneficio de la revascularización miocárdica vs. la terapia médica entre pacientes que tienen moderada a severa isquemia durante un estudio de estrés. El presente estudio subraya la pérdida de beneficio general de realizar revascularización entre pacientes estables que no tienen isquemia inclusive cuando la FEVI es reducida.

Finalmente, con respecto a la tendencia de usar test anatómicos como primera línea, los hallazgos sugieren que estos pueden ser útiles entre pacientes con FEVI normal debido a su baja frecuencia de isquemia inducible; sin embargo, los estudios de estrés pueden ser más efectivos cuando se aplican en pacientes con alto riesgo de isquemia como aquellos con disfunción ventricular, enfermedad coronaria conocida o evidencia de aterosclerosis.

Conclusión

El beneficio general de la revascularización miocárdica fue similar entre los pacientes con fracción de eyección normal o disminuida. En ambos grupos de pacientes la revascularización precoz no se asoció a efectos beneficiosos en aquellos que no tienen isquemia o tienen isquemia leve. En contraste, se asoció a mejoría de la supervivencia en pacientes con fracción de eyección normal e isquemia severa, y fracción de eyección disminuida e isquemia moderada a severa.


Referencias:
Rozanski A, Miller RJH, Gransar H, Han D, Slomka P, Dey D, Hayes SW, Friedman JD, Thomson L, Berman DS. Benefit of Early Revascularization Based on Inducible Ischemia and Left Ventricular Ejection Fraction. J Am Coll Cardiol. 2022 Jul 19;80(3):202-215. doi: 10.1016/j.jacc.2022.04.052. PMID: 35835493.

martes, 6 de septiembre de 2022

Editorial: "Trombo ventricular izquierdo tras infarto agudo de miocardio"

Editorial: Trombo ventricular izquierdo tras infarto agudo de miocardio 

Dr. Viñuela Fernando
Médico Cardiólogo

INTRODUCCIÓN
Dentro de las complicaciones seguidas a un Infarto Agudo de Miocardio, se encuentra el trombo ventricular, cuya incidencia actual es cercana al 40%. Previamente era de un 60%, pero éste número ha podido ser reducido en los últimos años debido a la reperfusión y a terapias antitrombóticas. Considero de gran utilidad e importancia su diagnóstico precoz y posterior tratamiento debido a sus temidos fenómenos embólicos capaces de producir.

DESARROLLO
En cuanto al diagnóstico, debemos tener presente que la resonancia magnética cardíaca posee una gran sensibilidad (82-88%) y especificidad (cercana al 100%) para la detección de trombos de ventrículo izquierdo, sin embargo su costo considerable presenta una gran limitante. Teniendo en cuenta esto, el ecocardiograma transtorácico por su amplia disponibilidad y accesibilidad se presenta superior, permitiendo también valorar la función ventricular y anomalías estructurales. En cuanto a este método por imagen se refiere, para la detección de trombo agudo presenta una gran especificidad (95-98%), contrarrestada por una baja sensibilidad (21-35%), debido a limitaciones propias del método (por ejemplo ventanas acústicas deficientes e incapacidad de ver el vértice ventricular) y trombos muy pequeños que son incapaces de ser diagnosticados. ¿Cómo podemos mejorar éstas limitaciones?, agregando un medio de contraste endovenoso para poder visualizar mejor el límite con el endocardio (así, la especificidad asciende a un 99% y la sensibilidad a un 64%).

La tomografía axial computarizada queda relegada en el diagnóstico de ésta patología, sin embargo presenta una elevada especificidad (92%) y sensibilidad (100%) en comparación al ecocardiograma transesofágico para la detección de trombos en la orejuela de la aurícula izquierda.

¿Cuándo es el momento más oportuno para la detección de trombos? La mayoría de los trombos del ventrículo izquierdo pueden diagnosticarse en las dos semanas siguientes al infarto, es por eso que en los pacientes de alto riesgo (infartos de cara anterior, extensos, con disfunción sistólica) que no presentan trombos en las primeras imágenes (48 hs siguientes al IAM), se debe volver a realizar una nueva exploración 2 semanas luego del evento agudo.

Con respecto a la profilaxis, no hay una evidencia fuerte para la anticoagulación con anti vitamina K para pacientes con IAMCEST y trastornos contráctiles (acinesia o disquinesia apical y/o anterior). Sin embargo, aquellos pacientes con un ictus isquémico o un accidente isquémico transitorio en el contexto de un IAMCEST agudo de cara anterior sin un trombo mural demostrable en el ventrículo izquierdo, en los que se identifique una acinesia o discinesia apical de cara anterior, se recomienda la anticoagulación con un AVK durante al menos 3 meses.

Por último, centrándonos en el tratamiento de dicha patología, los anticoagulantes anti vitamina K vs los nuevos anticoagulantes han mostrado en diversos estudios resultados contradictorios; Tabla 1 (TABLA 1). De igual modo, se recomienda que mismo sea de 3 meses preferiblemente con un anticoagulante anti vitamina K (previo puente con heparina) en combinación con un inhibidor P2Y12, para aquellos pacientes con IAMCEST y trombo del VI asintomático con un objetivo de RIN entre 2,0 – 2,5. Dicho objetivo se eleva a un RIN de 2,5 – 3,0 en aquellos pacientes en que además de las condiciones antes mencionadas, presentan un ictus o AIT.


Además, en todos los casos, se recomienda repetir un nuevo estudio por imagen a los 3 meses de producido el evento y con ello, reevaluar la necesidad de seguir o no con el tratamiento anticoagulante; Figura 1 (FIGURA 3)



CONCLUSIÓN
Todo paciente que sufre un infarto agudo de miocardio, sobretodo si es de gran tamaño, padece anomalías de la contractilidad en cara anterior – apical y presenta deterioro en su función ventricular, debe ser sometido a un estricto seguimiento imagenológico con ecocardiograma transtorácico con contraste o eventualmente resonancia magnética para poder detectar la presencia de trombo de ventrículo izquierdo. Si bien, en la actualidad, el tratamiento anticoagulante con AVK es la piedra angular ya que aún los nuevos anticoagulantes no han podido demostrar como mínimo la no inferioridad, el mecanismo fisiopatológico del origen de la formación del trombo podría llegar a ser una pieza clave en el futuro para lograr reducir aún más la morbimortalidad de ésta patología.


REFERENCIAS
Revista JACC. Vol. 79. No: 10. 2022

viernes, 19 de agosto de 2022

Editorial: "Left ventricular remodellingpost-myocardialinfarction: pathophysiology, imaging and novel therapies”

 Editorial: Remodelado ventricular izquierdo post Infarto de Miocardio: fisiopatología, imágenes y terapias novedosas

Dra. Bustos Alejandrina
Médica cardióloga
Clínica CooCreSer (Gdor Crespo)
SAMCO "Dr. Boratti" (Gdor Crespo)
Clínica Centro (San Justo)

INTRODUCCION
El músculo cardíaco presenta 3 componentes importantes para una contracción eficiente: miocardiocitos, capilares y matriz extracelular. El remodelado ventricular izquierdo (RVI)es una (mal)adaptación del corazón a cambios mecánicos, neurohormonales, entre otros, al regular el tamaño, forma y función ventricular. El remodelado “adverso” que sigue a un infarto de miocardio (IM) conlleva un aumento del riesgo de insuficiencia cardiaca (IC) y una disminución de la supervivencia.

Este artículo se centra en hacer un repaso por los puntos más relevantes de la fisiopatología del RVI, para sentar las bases de las nuevas técnicas de imágenes diagnósticas y futuras estrategias terapéuticas.

FISIOPATOLOGIA
Entender los mecanismos fisiopatológicos es esencial ya que podrían ser la base para nuevas terapiaso ser usados para propósitos diagnósticos, pronósticos o ajuste de tratamientos médicos futuros.

Cambios en la geometría ventricular izquierda

Los cambios geométricos son un estímulo para el RVI. El estrés parietal está directamente relacionado con la presión del VI y su radio, y es inversamente proporcional al doble del espesor de la pared del VI. En la fase inicial del IM, el tejido se degrada, lleva a la pérdida de la función contráctil, incremento de los volúmenes del VI y aumento del estrés parietal y del consumo de oxígeno.

Hipertrofia miocárdica

La hipertrofia miocárdica es una respuesta al aumento de la carga de trabajo y describe la expansión del volumen en la diferenciación final del miocardiocito. Este mecanismo reduce el estrés parietal y el consumo de oxígeno para mantener el gasto cardíaco. Las vías moleculares prohipertróficas desencadenadas por presión/sobrecarga de volumen, producen fibrosis junto con un aumento desproporcional del espesor parietal, lo que lleva a la activación de genes fetales y el desarrollo de IC.

Fibrosis miocárdica

La fibrosis puede dividirse en 2 grupos principales,la fibrosis intersticial, que describe el depósito de colágeno por miofibroblastos diferenciados, y es reversible. La fibrosis de reemplazo denota un depósito de colágeno que sigue a la necrosis del miocito y es considerada irreversible. La elongación de las fibras miocárdicas y la presencia de inflamación son desencadenantes para la activación de los miofibroblastos. Su composición está regulada por células inflamatorias,mecanismos paracrinos y enzimas que degradan el colágeno como las metaloproteinasas de la matriz (MMP).

Inflamación

Basta evidencia confirma que el IM desencadena una respuesta inflamatoria. La necrosis y apoptosis son esenciales en este proceso. Las células inflamatorias se infiltran para eliminar las células necróticas e iniciar la formación de una cicatriz tisular. La injuria miocárdica induce la infiltración por neutrófilos y macrófagos. Varios días después se activan las células T para regular los monocitos, que son fundamentales en la reparación cardíaca. El sistema inmune juega un doble papel: una respuesta proinflamatoria crónica que impulsa el RVI, mientras que los factores proangiogénicos contribuirían a la curación.

Lesión por isquemia/reperfusión y especies reactivas de oxígeno

La intervención coronaria en pacientes con IMEST es indudablemente beneficiosa, salva miocardio, reduce el tamaño del infarto y atenúa la RVI. Paradójicamente, la reperfusión puede extender el área de infarto (lesión por reperfusión) dependiendo de la isquemia, duración, gravedad y el nivel de flujo sanguíneo residual.

Metabolismo energético

El progresivo remodelado metabólico es un impulsor de la IC. Durante los episodios de isquemia el corazón aumenta su depósito de glucógeno y depende más de la glucólisis para una producción de energía eficiente. El medio peri-miocito y el sustrato disponible estimulan genes que presentan preferencia por los hidratos de carbono sobre los ácidos grasos para la provisión de energía. Reprimir ciertos genes revierte al corazón adulto a este estado metabólico, denominado patrón genético fetal. La resistencia a la insulina reduce la disponibilidad de glucosa intracelular, activando proteínas y promoviendo el desarrollo de fibrosis y apoptosis. El lactato acumulado conduce a la sobrecarga de calcio en el citosol y a nivelmitocondrial, facilitando la lesión de su membrana, disminuyendo la producción de energía y provocando la expresión de moléculas pronecróticas y proinflamatorias.

Activación neurohormonal

El sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA) se desarrollan para mantener un equilibrio cardiovascular. Cuando se activan por valores elevados circulantes de angiotensina II, estos sistemas promueven el desarrollo de IC, RVI y muerte celular en modelos murinos. Impedir los efectos adversos de la activación de dichos sistemas, es el pilar fundamental de los tratamientos farmacológicos actuales de la IC.

Péptidos Natriuréticos

El aumento de la tensión parietal y la distensión del área infartada conducen a la secreción de péptidos natriuréticos desde los miocardiocitos auriculares y ventriculares. Las 3 isoformas identificadas, tipo A, tipo B y tipo C actúan como hormonas endocrinas, modulando la diuresis, la natriuresis, vasodilatación y en la inhibición del SNS y SRAA. Además, ciertos péptidos natriuréticos, como el BNP y el NT-proBNP, son excelentes predictores pronósticos. Las concentraciones de los péptidos natriuréticos pueden reflejar el estado profibrótico de los pacientes, lo que podría usarse para estratificar el riesgo de RVI. El péptido natriurético tipo A inhibe la síntesis de colágeno, principal impulsor de la fibrosis cardiaca. Curiosamente, la inyección de BNP humano recombinante antes de la implantación de un stent coronario parece conferir cierta protección contra la lesión miocárdica.

IMÁGENES
Las imágenes cardíacas no invasivas han avanzado significativamente, proporcionando herramientas cada vez más precisas y sofisticadas para caracterizar el RVI in vivo. En la práctica diaria, el ecocardiograma 2D mediante la técnica biplano por sumatoria de discos es el método más utilizado para la medición de volúmenes cardiacos. Ahora, si está disponible y se aplica por operadores experimentados, el uso de la medición tridimensional (3D) es preferiblepor su mejor reproducibilidad. El delineado endocárdico se puede mejorar con la utilización de contraste. Si bien la resonancia magnética cardíaca (RMC) sigue siendo el estándar de oro para la medición del volumen del VI, no está ampliamente disponible, no es aplicable a todos los pacientes y el tiempo del examen es más prolongado. Está surgiendo un espectro cada vez mayor de técnicas avanzadas como las imágenes strain, la caracterización de tejidos en la RMC y las imágenes moleculares basadas en radionucleidos, estableciendo una base para aplicar estrategias terapéuticas personalizadas. La tabla 1 proporciona una descripción general de las aplicaciones de las imágenes en el estudio del remodelado ventricular.

Ecocardiografía

En la práctica clínica, la ecocardiografía 2D es el método de primera línea para detectar RVI, determinando disfunción contráctil y la geometría biventricular. Las imágenes strain permiten una evaluación más detallada de la contractilidad miocárdica y proporciona un excelente valor pronóstico en la IC. La evaluación del ventrículo derecho para caracterizar elremodeladoy el pronóstico incluye parámetros funcionales como el TAPSE y el cambio de área fraccional (FAC), así como el método Doppler.

Resonancia Magnética Cardíaca

Con el desarrollo de las secuencias rápidas (en apnea) y la alta reproducibilidad, la RMC sigue siendo el estándar de oro para evaluar la anatomía y la función cardiaca, particularmente en pacientes con anatomía dificultosa. La RMC no solo detecta la presencia y severidad del RVI, sino que también discrimina entre miocardio infartado, lesionado pero viable, y miocardio no infartado. Técnicas sofisticadas como las strain encoded imaging pueden cuantificar la deformación miocárdica de manera comparable a las imágenes de strain por ecocardiografía. La RMC tiene la capacidad de caracterizar el tejido miocárdico lesionadoen reversible o irreversible: las imágenes en T2 pueden mostrar inflamación lo que indica injuria reversible, mientras que la fibrosis detectada en el T1-mapping y/o una cicatriz focal revelada por realce tardío de gadolinio (LGE) demuestran lesión irreversible. La detección de cicatrices por LGE permite diferenciar entre etiología isquémica y no isquémica de la IC. Además, el LGE es la referencia estándar para evaluar la miocardiopatía y es usada para guiar la revascularización coronaria.

El tratamiento eficaz de los pacientes con MINOCA sigue siendo un desafío. A pesar de que esta entidad sucede en el 13% de los pacientes con IM, sus mecanismos no son claros y poco se sabe sobre el desarrollo del RVI y el pronóstico en estos pacientes. La RMC es la técnica ideal para investigar la etiología subyacente y para realizar el seguimiento para evitar el remodelado adverso progresivo.

Es importante destacar que el LGE se utiliza para identificar obstrucción microvascular (MVO) y/o hemorragia intramiocárdica(IMH) con la visualización del fenómeno de no-reflow.

Mas allá del LGE, la MVO y la IMH, pueden ser evaluados con mayor profundidad con el mapeo tisular, para identificar el fenotipo de los pacientes con IM con riesgo de RVI.

El mapeo-T2 es una técnica novedosa para caracterizar contenido de hierro tisular e identificar un subgrupo distinto de pacientes con IMy IMH con expansión del infarto después de la reperfusión. Un enforque que combina la MVO y la IMH con imágenes de strain fue capaz de predecir a largo plazo la recuperación, en pacientes con IM, después de la terapia temprana con betabloqueantes. Muy recientemente, la RMN cardiaca sensible a la oxigenación, identificó reacciones inflamatorias, como un mecanismo fisiopatológico importante en la remodelación adversa.


Imágenes moleculares basada en radionucleidos

La cardiología nuclear emplea biomoléculas radiomarcadas para la visualización no invasivain vivo. Este método no es utilizado de forma rutinaria para detectar el remodelado o evaluar su gravedad. La imagen estándar de perfusión tisular y viabilidad puede ayudar a evaluar la etiología y guiar la revascularización. Los radiofármacos presentan un continuo crecimiento, ampliando el número de vías biológicas que pueden ser utilizadas por gammagrafía convencional o tomografía por emisión de positrones (PET). Utilizando el análogo de glucosa F-desoxiglucosa, análogos de ácidos grasos como C-palmitato o el sustrato del ciclo del ácido tricarboxilico, C-acetato, la PET entrega información detallada sobre la utilización de sustratos metabólicos y la eficiencia del miocardio, permitiendo una cuantificación de los efectos modificadores de varias drogas. Además, las catecolaminas radiomarcadas pueden identificar la inervación simpática miocárdica alterada, que es un marcador de riesgo arritmogénico y de progresión a IC.Así, las características moleculares de la inflamación y la fibrosis han surgido como objetivo para nuevos enfoques basados en trazadores. Estos incluyen receptores de quimiocinas CXCR4 y CCR2, receptores de somatostatina, proteína translocadora mitocondrial 18kD (TSPO) u otras dianas proinflamatorias. Como nuevas terapias moleculares (productos de ARN, células y nanoparticulas) son costosas y pueden no ser beneficiosas en todas las etapas de la enfermedad ni en todos los individuos, por lo que pueden requerir de algoritmos diagnósticos más complejos. Recientemente las imágenes por PET usando el ligando CXCR4, Ga-pentixafor, identificaron la inflamación postinfarto como marcador de resultados adversos. Esta información fue utilizada para administrar bloqueantes de CXCR4 plerixafor para mejorar la función solamente cuando la PET detectó alta expresión de CXCR4 en el tejido miocárdico.

TRATAMIENTO
La primera línea terapéutica para evitar el RVI es tratar las causas reversibles mediante la revascularización, corregir la enfermedad valvular cardiaca y tratar la HTA. Además, múltiples mediadores del RVI contribuyen a las estrategias actuales y futuras.

Inhibición neurohormonal

Modelos de investigación en roedores de RVI proporcionó el ímpetu para investigar el Captopril, convirtiéndose estos fármacos en indicación estándar después de un IM. Posteriormente en el ensayo VALIANT, el Valsartán iniciado entre 0,5-10 días post-IM en pacientes con ICFEr fue tan efectivo como el Captopril con respecto a la mortalidad total, mientras que la combinación de ambos fármacos aumento los efectos adversos sin mejorar la supervivencia. La Eplerenona, mejoró el RVI en ratas con disfunción del VI después de un IM grande. La terapia combinada con IECA aumentó sustancialmente este efecto al prevenir la fibrosis del VI, la hipertrofia y las alteraciones moleculares. Estos resultados proporcionaron explicaciones mecánicas para la reducción de la morbilidad y mortalidad entre los pacientes con IM observadas con Eplerenona en EPHESUS.

Los betabloqueantes reducen la mortalidad y la morbilidad en pacientes con ICFEr. Sin embargo, a pesar de las recomendaciones existe una controversia con respecto a cómo promueven la curación del VI y el remodelado inverso post-IM. Trabajos recientes demostraron que el Metoprolol cambió la dinámica de los neutrófilos y redujo el tamaño del infarto y la infiltración inflamatoria miocárdica en un modelo de isquemia/reperfusión en ratas.

Inhibidores del receptor de la Angiotensina-Neprilisina 

Los ARAII mejoraron notablemente la remodelación cardiaca post-IM y el tratamiento asociado con Neprilisina redujo la mortalidad y morbilidad con mayor eficacia que los IECA en ICFEr en el estudio PARADIGM-HF. En PROVE-HF, el Sacubitrilo/Valsartán en pacientes con ICFEr condujo a índices ecocardiográficos notablemente mejores del volumen y la función cardíaca, resultados que se correlacionan con niveles más bajos de NT-proBNP. En pacientes con disfunción asintomática del VI (FEVI a 40%) con 3 meses o más post-IM tratado con IECA y betabloqueantes, Sacubitrilo/Valsartán comparado con Valsartán solo, no redujo significativamente el criterio principal de valoración. El ensayo PARADISE-MI aleatorizó pacientes que sobrevivieron a un IM y presentaban riesgo de IC sintomática en un plazo de 0,5-7 días a Sacubitrilo/Valsartán vs. Ramipril, donde no se observaron diferencias significativas.

Inhibidores del cotransportador de Sodio-Glucosa tipo 2

Tras el éxito del inhibidor del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2-i) en pacientes con IC independientemente de la presencia de diabetes, varios estudios han investigado el efecto potencial de estos fármacos para mejorar el RVI. En pacientes con ICFEr y diabetes tipo 2 o prediabetes (SUGAR-DM-HF) Empagliflozina vs placebo se asoció con la remodelación inversa (reducción de LVESVi y LVEDVi medido por RMC) y niveles reducidos de NT-proBNP. La Empagliflozina también cambio la utilización miocárdica como combustible de la glucosa a los cuerpos cetónicos, ácidos grasos libres y aminoácidos de cadena ramificada, mejorando el metabolismo energético del miocardio. Dos grandes ensayos están evaluando actualmente la inhibición del SGLT2 en pacientes con riesgo de IC post-IM: EMPACT-MI (NCT04509674) que incluye 5000 pacientes con reciente desarrollo de FEVI 45% o signos/síntomas de congestión y dentro de los 14 díasposteriores de un IM, se los aleatoriza para recibir 10 mg de Empagliflozina vs placebo. El punto primario de valoración de eficacia es la combinación de tiempo transcurrido hasta la primera hospitalización por IC o mortalidad por todas las causas. DAPA-MI (NCT04564742) incluye 6400 pacientes con FEVI reducida (50%, aleatorizados dentro de los 10 días post-IM) e investiga si 10 mg de Dapagliflozina vs placebo reduce el evento primario compuesto de tiempo hasta la primera hospitalización por IC o muerte CV.

El tratamiento con el agente antiisquémico Trimetazidina puede normalizar el suministro d energía, reducir el daño mitocondrial y limitar la isquemia/lesión por reperfusión en la fase aguda del IAM. Si este tratamiento confiere protección o no frente al remodelado crónico post-IM actualmente está bajo investigación.

Estatinas

Curiosamente, las estatinas son un tratamiento estándar después de un IM y también mejoran el RVI. En ratas con IM grandes, el tratamiento con estatinas atenuó la dilatación del VI y la presión diastólica final, asociándose con una reducción de la expresión miocárdica de genes fetales y colágeno. Estos efectos pueden estar relacionados con una mayor formación de óxidonítrico en animales tratados con estatinas, ya que la inhibición de la ON-sintetasa abolió los resultados positivos.

ARN no codificantes

Los ARN no codificantes son importantes reguladores del RVI post-IM y durante la sobrecarga de presión. Consecuentemente, el silenciamiento de microARNsin vivo mejora el remodelado miocárdico adverso. En grandes estudios de porcinos usando RMC y análisis moleculares, el tratamiento con CDR132L, previno eficazmente el crecimiento desadaptativo, inhibiendo el remodelado y restaurando la función del VI. Curiosamente, el tratamiento tardío después del desarrollo de IC (1 mes post-IM) también mejoró significativamente la presión arterial sistólica, la función diastólica y el remodelado cardiaco inverso a los 3-5 meses. En un pequeño ensayo clínico, CDR132L fue bien tolerado en pacientes con IC estable con tratamiento estándar y parecía mejorar la función cardíaca. CDR132L ahora está bajo investigación en un estudio fase II, aleatorizado, doble ciego con pacientes con FEVI reducida (45%) post-IM.

Moduladores de la inflamación

Aunque las contribuciones fisiopatológicas de la inflamación en el RVI han sido conocidas desde principios de la década de 1990, los antiinflamatorios aún no son un tratamiento estándar para pacientes con IC. Al principio, se estudió el tratamiento con el factor de necrosis tumoral (TNF) en una población con IC, sin embargo, todos los ensayos anti-TNF fueron inútiles.

Canakinumab, es un anticuerpo monoclonal dirigido contra la interleucina 1 beta, y demostró reducir eventos CV en una cohorte de pacientes post-IM, en el primer ensayo en medicina cardiovascular que mejoró los resultados solo al inhibir la inflamación.

Las nuevas guías podrían abordarse a través de la modulación de células Tmediante el uso de anticuerpos específicos o con receptores quiméricos de antígenos (CAR-T), nueva tecnología en células T recientemente descripta en animales. Las nanopartículas pueden facilitar la administración dirigida de medicamentos y pueden ser específicamente diseñados para apuntar a las células inflamatorias. En el campo cardiovascular, aún no han sido estudiadas en pacientes.

Terapias de proteínas

Si bien los factores de crecimiento angiogénicos tienen un enorme potencial terapéutico después de un IM, todos los ensayos clínicos han arrojado resultados neutrales. Un enfoque prometedor puede ser administrando factor de crecimiento en infusión continua. De hecho, en un modelo murino de IM reperfundido, con infusiones de factor de crecimiento derivado de mieloide (MYDGFC19orf10) o subunidad 10 de complejo proteico de la membrana de retículo endoplasmático (EMC10) han afectado beneficiosamente la función y el remodelado cardíaco, así como la supervivencia, aunque actualmente no se han realizado estudios clínicos que hayan sido finalizados.

Edición de genes, adenovirus y nanopartículas lipídicas

En las últimas 2 décadas, muchos intentos de mejorar los resultados post-IM han implicado terapias génicas basadas en adenovirus para inducir angiogénesis en el corazón isquémico. Sin embargo, los efectos beneficiosos en estudios clínicos, parecía limitarse. Cualquier enfoque de edición de genes depende crucialmente de la identificación de un gen que determine la fisiopatología, lo que parece improbable para el complejo proceso delRVI post-IM. Sin embargo, la atenuación descrita recientemente de fibrosis e hipertrofia miocárdica en un modelo de ratón por nanoproteínas lipídicas por transferencia de ARN para generar célulasantifibróticas in vivo puede indicar el camino para abordar el RVI. 

Terapia celular derivada de la médula ósea

Se observaron resultados preliminares de estudios en animales con células derivadas de la medula ósea de los últimos 20 años, pero lamentablemente este enfoque no es eficaz para el IM.

Intervenciones quirúrgica y transcatéter

En estudios pequeños, la infusión intracoronaria de sangre hiperoxigenada (terapia con oxigeno sobresaturado) después de la PCI en pacientes con IMCEST anterior, se asoció con reducción del tamaño del infarto, pero este método no ha sido objeto de grandes estudios aleatorizados. Otra forma potencial de revertir la dilatación del VI es la restauración ventricular quirúrgica o intervencionista. Se puede considerar la corrección quirúrgica para aneurismas o grandes aquinesias que aumenten el área de tensión de la pared. A pesar de los beneficios teóricos, este enfoque no fue superior a la revascularización sola. Por lo tanto, este tratamiento se reserva para pacientes seleccionados con IC refractaria al tratamiento o que presenten arritmias malignas. En pacientes con infartos anteroseptales crónicos, se puede realizar un acceso transyugular o toracotomía izquierda para la introducción de varios anclajes en la pared anterior y en la pared libre del VI que tienen como finalidad disminuir el volumen cardiaco (Revivent). Los resultados de los estudios aleatorizados siguen pendientes (REVIVE-HF, NCT03845127). Otro dispositivo intervencionista (sistema AccuCinch) se fija a la pared interior del VI y luego es ceñido para reducir la dilatación. El estudio randomizado CORCINCH-HF (NCT04331769) se encuentra en curso e investiga dicho dispositivo. En pacientes con ICFEr, los datos de la denervación renal sugieren efectos beneficiosos sobre los síntomas, los biomarcadores de la IC y la capacidad de ejercicio en diferentes especies. También mejora la rigidez cardíaca y la resistencia vascular en ICFEp. Si la denervación renal mejora el remodelado post-IM y evita el desarrollo de IC, se evaluará en los ensayos clínicos (COMBI-RDN, NCT02272920).

Para finalizar, queda claro que los constantes avances en las investigaciones médicas nos permiten conocer cada vez más a fondo los mecanismos que subyacen al RVI, permitiendo el desarrollo de nuevas técnicas diagnósticas y pronósticas, ensayos clínicos aleatorizadosy así plantearposibles tratamientos futuros para prevenir y revertir el remodelado cardíaco, disminuyendo el riesgo de desarrollar IC.




Bibliografía

European Heart Journal (2022) 43, 25492561 https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehac223

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